domingo, 6 de abril de 2008

back in town


Beastie Boys - Sabotage

Se acabo el luto (ya no recuerdo ni el motivo). Hay que volver a dar cera, aunque no puedo asegurar con qué periodicidad. We'll see.

viernes, 1 de febrero de 2008

random jukebox, vol.6


Today Is the Day - Mother's Ruin

Jornada de buenas nuevas musicales. Hace un rato he pasado por caja para gastarme los monises en el concierto de Nick Cave (el bolsillo todavía me duele) y al llegar a casa me entero de que los animales de Today Is the Day nos visitarán en junio con la sana intención de astillar los escenarios y reventarnos las orejas. Todavía recuerdo con emoción el show en Sant Feliu hace tres años. Yo desgañitándome en primera fila con medio cuerpo encima del escenario, el bajista borracho justo enfrente mío, con la mirada perdida y el vino chorreándole por la camiseta, y Steve Austin dándolo todo, tropezando y cayendo como una bestia ciega de rabia, escupiendo sus aparentemente inconexas letras de locura, bilis y maldad. Ya estoy contando los días que faltan.

martes, 29 de enero de 2008

la atracción del abismo, vol.2



Lo prometido es deuda. Aquí tenemos a Chuck Norris aboliendo la existencia del maloso Rostov en Invasión USA, probablemente la única película realmente imprescindible de tío Chuck (que jamás llegará a la altura de Charles Bronson). Remarquemos que realmente es el final de la película, no hay epilogo romántico ni polleces por el estilo. Tras el orgasmo, los créditos. Como en un buen porno (la comparación se la he robado a Victor, con quien vi el film en una memorable tarde macarra en Sitges).

Quizás hubiera merecido la pena poner también la campaña electoral en la que participa actualmente (lo del "Chuck Norris Approved"), en plan esbirro de supervillano, pero es que eso ya lo deben haber visto en otros blogs de wankers del mundo entero. En todo caso, es un hecho que resulta interesante por llevar al plano real la broma aquella de internet que se puso de moda hará cosa de dos años (ya saben, "Chuck Norris da una patada al cáncer y lo cura", etc., etc.). La epifanía, de nuevo, la tuvo Victor. Respect.

lunes, 28 de enero de 2008

la atracción del abismo, vol.1



Dios me libre de convertir esto en un piojoso blog de frikihumor para amas de casa modelnas. Pero es que no lo he podido resistir. Un motivo como cualquier otro para odiar Star Trek, sí, pero mentiría si no dijera que me resulta un tanto hipnótico.

Y como quien no quiere la cosa, inauguramos otra etiqueta de nulo interés, dedicada a glosar todas aquellas cosas terribles que, sin embargo, me fascinan y me provocan una sensación similar a la de ver venir el tren pero ser incapaz de salir de la vía (no confundir con aquello de "es tan malo que es bueno").

Qué friki. A que mañana pongo algo de Chuck Norris y todo.

domingo, 20 de enero de 2008

random jukebox, vol.5


Xiu Xiu - Pox

De todas las bandas surgidas en los últimos años quizás sea Xiu Xiu la que más me obsesiona y a la que más cariño he cogido. No resulta difícil: se trata de un grupo todavía pequeño, de los que notas que aprecian realmente que se valore lo que hacen (su cantante, Jamie Stewart, parecía realmente emocionado cuando le dije que su música era lo más hermoso que había escuchado en mucho tiempo), y su universo de psicofonias, silencios aterradores y ruido abrasivo enmarca unas historias de pornografía física y emocional (en muchas canciones aparecen nombres y situaciones reales). O sea, todas esas cosas que gustan a los que, como yo, tenemos animia de cariño. Puede provocar repulsión escuchar estas canciones de reproches, lesiones y niños que se despiertan con los calzoncillos manchados de sangre, pero una vez entras, es muy difícil salir.

Este vídeo, por cierto, me hace pensar en las Barbies con trastornos alimentarios de aquel viejo corto de Todd Haynes. Que lo disfruten ustedes.

Jesus is wondering if even He can love you


miércoles, 16 de enero de 2008

eunuco...no tiene femenino

"eunuco" según la RAE, es un hombre castrado, poco viril o afeminado, para Gerard, mi compañero de blog, es un fan de sigur ros. dicho esto, yo ahora te pregunto, compañero mio, si soy fan de sigur ros y no soy un tio... ¿con que adjetivo me definirias?
No es una critica, ni tan siquiera me lo he tomado como una ofensa, más bien me he divertido leyendo como "nos" describes, a nosotros fans de sigur ros.
Estoy contigo, en eso de que no es la mejor música para poner mientras se lleva a cabo algún trabajo, requiera este el esfuerzo que requiera, pero, porque no le das la vuelta, hoy 16 de enero, fuera, un día bastante frío, una mañana de cielo encapotado, de viento huracanado, dentro del fnac, gente, no mucha, miradas vacías, caras inexpresivas, calor de calefacción central, calidez tonal alrededor... suaves melodías en el hilo musical... tranquilidad interior...

no pretendo debatirte nada, para mi sigur ros es el grupo cabecera de la bso mi vida, en sus discos encuentro temas que me reconfortan sienta lo que sienta dentro mio. Considero las ocasiones que los he podido ver en directo, como los mejores conciertos a los que he asistido, con su música en directo he rozado la calma y la euforia total en su mayor grado, he llorado hasta el no poder llorar más y he sonreído y gritado hasta quedarme sin voz.

si alguien opina que es música para un matadero de pollos de Islandia o para ejercer una nueva tortura...cada uno tiene una opinión y esta es la mía... pero quiero saber con que adjetivo me denominas!! :)
te abrazaré igual!! ^^
como puedes comprobar sigo encallada :(


lunes, 14 de enero de 2008

muzak para eunucos

Hoy vengo a contarles otro caso de traumatologia laboral, pero de distinta índole que las de la semana pasada (aunque no por ello menos doloroso). El menda se las prometía muy felices al ver como, una vez pasadas las fiestas, el hilo musical de mi trabajo mejoraba sensiblemente y, en lugar del espantoso directo que han sacado los Héroes del Silencio para colocar bajo el árbol navideño de sus incautos seguidores, sonaban cosas de Wilco, Elvis Costello o Jayhawks. O sea, rock de ley. Pero la alegría no ha durado demasiado. Sabía que el hecho de que el sábado viniese una elfa (o sea, literalmente, una elfa) a pasearse por allí no podía significar nada bueno (se compró El Señor de los Anillos, por si alguien tenía alguna duda al respecto).

Efectivamente, hoy por poco se me corta el café al comprobar como mis compañeros de la sección de música han tenido la ocurrencia de poner un disco de Sigur Rós, que para quien no los conozca son unos islandeses muy finos y muy sensibles que hacen una música supuestamente "bonita" que a mí, sin embargo, me provoca una notable irritación cutánea y auditiva. De entre sus discos, a cual peor, han escogido el último Hvarf-Heim, algo así como una colección de tomas acústicas o en directo de temas previamente publicados. Y ahí se ha producido la revelación: Despojada de esos puntuales arrebatos eléctricos que hacen mear de risa a los miembros de Mogwai, su música se revela como el perfecto muzak del siglo XXI, el hilo musical de una consulta dental para replicantes. Ya lo anunció Jordi Costa hace unos cuantos años, cuando el virus no se había extendido tanto: Sigur Rós son "el fondo sonoro ideal para una incubadora de pollos en Islandia".

Todo ello no tendría ninguna importancia (hay muchos grupos a los que odio cordialmente) si no fuera por las exaltadas reacciones que provocan en el entorno en que, por suerte o por desgracia, me muevo. Si en una conversación cualquiera comento educadamente que a mí estos chavales me parecen una basura élfica de inmediato se produce un silencio a mi alrededor y los presentes ponen la misma cara que los pellejudos cuando se les hacía alguna pregunta que no podían asimilar. A mí, sinceramente, lo que les guste a los demás me importa medio huevo, porque ya tengo
bastantes cosas de las que preocuparme, pero sí me sorprende esta actitud condenatoria ante una disidencia tan inofensiva y, de hecho, intrascendente. Por lo que he ido observando, cuestionar a Sigur Rós supone, también, poner en
entredicho la misma concepción que tiene uno de la belleza, y eso puede llegar a doler. Por eso da igual lo que diga de ellos, la batalla ya la han ganado ellos. Por mucho veneno que meta, jamás podré batir las emociones que producen en otros. Esto es, como todo en mi vida, la crónica de un fracaso. Y quizás sea precisamente eso lo que me jode tanto. O quizás es que soy un rancio y no me entero de la película.

En cualquier caso, tras la maratoniana sesión de petimetres sinfónicos a la que he sido sometido tenía la sensación de haber sido embadurnado con tal cantidad de falsa pureza que nada más llegar a casa me he precipitado sobre mi colección de discos y he puesto el Occupational Hazard de Unsane, porque necesitaba una buena hostia, un golpe de música real y doliente. Y no, no es que tenga ningún problema con lo etéreo, pero es que para eso creo que más vale recurrir a This Mortal Coil, a los Cocteau Twins o, para no caer en ejemplos tan obvios, en la ensoñación electrónica de Lawrence.

En fin, que ustedes los disfruten si pueden, yo la verdad es que preferiría que me arrancasen las uñas y luego me echasen ácido sobre la carne viva. Eso al menos me provocaría alguna emoción.

sábado, 12 de enero de 2008

mi enfermedad


LCD Soundsystem - Losing My Edge

No quería convertir esto en un confesionario, pero a veces hay que hacer ciertas cosas. Ya no tiene sentido negarlo por más tiempo: soy un adicto, un yonki de mierda, un despojo. Mi mente se nubla ante la visión del objeto de mi deseo, lo único que hoy por hoy me hace sentir vivo. Empezó como algo inofensivo, un juego, un coqueteo con el lado salvaje. Una dosis de vez en cuando era suficiente. Pero pronto fue a peor: no sólo necesitaba más dosis, sino que además me iba rodeando de gente en una situación tan o más grave que la mía. Incluso, y lloro mientras escribo esto, enganché a amigos que tenían vidas sencillas y felices. Y ahora ya no hay vuelta atrás: La necesito para llevar a cabo todas las actividades de mi rutina diaria. Necesito entrar en una tienda de discos varias veces a la semana y llevarme lo más ignoto que encuentre. Estos últimos días han caído, sin ton ni son, discos de Brigitte Fontaine, Xiu Xiu, Bernard Butler, Sleater-Kinney, Indecision, Mina, Ekkehard Ehlers, Mastodon o Get Him Eat Him, y tengo los ojos puestos en conciertos de Michael Gira, Marc Almond, Einstürzende Neubauten, Fennesz, The Rumble Strips, Joe Bataan, Efterklang, Emma Pollock, Julee Cruise, Ola Podrida...

Ya me da igual todo, no hay criterio, no hay filtro: una cubierta atractiva, un título sugerente o la reputación del sello que lo edite son motivos más que suficientes para hacerme pasar por caja. Y si logro resistirme y no lo hago luego tengo pesadillas con el dichoso disco, creo ver una premonición, siento mi destino unido al suyo, y vuelvo corriendo a la tienda llorando y rezando porque nadie se lo haya llevado. Así de bajo he caído. Ya no tengo relaciones. Me enamoro cada noche de una canción distinta, la desnudo, la exprimo, me pierdo en ella, le sorbo la sangre y cada vez prometo que será la última, que no me hace falta, que puedo estar mejor. Pero cuando el sol se pone, vuelvo a tener sed. Si todavía estáis a tiempo huid, huid de la música y de mí, porque ya no soy una persona. No, ya no.

The Sonics, The Sonics, The Sonics...

jueves, 10 de enero de 2008

little fury films, vol.2


Ahora que la filmoteca de Barcelona le ha dedicado una retrospectiva completa, parece un buen momento para recuperar la que quizás sea la pieza más hermosa que Godard nos ha regalado en los últimos tiempos (y eso es decir mucho). L'Origine du XXI ème siecle es casi un apendice de sus mastodónticas Histoire(s) du Cinéma, y comparte con ellas el hecho de demostrar que puede existir un cine que piensa (y se piensa) y seguir siendo terriblemente lírico. Otra cosa es que el director suizo-francés sea (casi) el único que lo consiga.

lunes, 7 de enero de 2008

instantáneas de mal rollo

Esto ha ocurrido durante el día de hoy en mi jornada laboral:

1.Colocando un cartel de las presentes rebajas en un marco de cristal me he hecho un profundo corte en un dedo de la mano derecha. No me he percatado hasta ver que el cristal y el anuncio empezaban a teñirse lentamente de rojo con mi sangre. Podría ser una alegoría, pero no sé de qué. O, mejor dicho, prefiero no saberlo.

2.A un cliente le ha sonado el móvil mientras me preguntaba por algo tan anodino como es la saga de Piratas del Caribe. Contesta, habla informalmente durante unos segundos y formula esta pregunta: "¿le han cortado ya el brazo?". Lo pronuncia con el mismo tono neutro con el que me hablaba de las andanzas de Jack Sparrow. A mí se me hiela la sonrisa cortés y paciente de buen vendedor. Él asiente y cuelga el teléfono. Aparentemente no ha ocurrido nada, pero en un segundo se ha filtrado en el ambiente una historia triste y dolorosa. Justo en ese momento mi dedo ha vuelto a escupir sangre.

domingo, 6 de enero de 2008

unhappy birthday


The Birthday Party - Nick the Stripper

No hemos venido aquí a hacer amigos.

lunes, 31 de diciembre de 2007

random jukebox, vol.4

Ministry - Stigmata

Todo el mundo debería usar esta canción como fondo musical de su actividad sexual al menos una vez en la vida. Especialmente si se está follando con una persona a la que se detesta. Sexo muerto, sexo en coma.

Oh, you have empty eyes

martes, 25 de diciembre de 2007

navidades negras (y II)

Un cuento de Navidad como cualquier otro, dedicado especialmente a Víctor.

Nicolae, yo y otros grandes sátrapas os deseamos toda la felicidad del mundo en estas fechas señaladas.

lunes, 24 de diciembre de 2007

navidades negras

Chris Isaak - Washington Square

Las navidades resultan menos estomagantes si te las canta el autor de Wicked Game. En este villancico de su propia cosecha, Isaak se pone en la piel de un pobre chico que se ve obligado a pasar las fiestas lejos de la persona que ama, recordando lo felices que fueron el año pasado, cuando estuvieron juntos bajo el árbol y el pesebre. Cuando al final dice "I'm so lonely without you" no puedo evitar que se me escape alguna lagrimilla. Sea la época del año que sea, este hombre sigue siempre igual. Y que dure.

En realidad yo no tengo nada en contra de estas fechas. Sí, la gente es falsa y consumista, exactamente igual que durante el resto del año. La única diferencia real que observo es que estos días el índice de suicidios se incrementa ligeramente.

Lo dicho, sean moderadamente felices e intenten resistir la tentación de meter la cabeza dentro del horno.

viernes, 21 de diciembre de 2007

we are the pigs


Suede - The Wild Ones

Cuando durante el reciente concierto de Brett Anderson sonó esta canción me acordé de unas cuantas cosas. De un tiempo, no muy lejano, en que más allá de rastrear en la arqueología auditiva, me acercaba a la música con la esperanza de encontrar comprensión, un fuego amigo. Y durante esa época la voz de Anderson fue de las que me dio más cobijo. Vayamos al turrón: Aunque haya visto mejores conciertos que el que Suede dio en Razzmatazz en el 2003, aquél sigue siendo el único que me ha hecho llorar. Han pasado cuatro años, y aunque en el 2007 haya visto mejores conciertos, el de Brett Anderson ha sido el que me ha hecho más feliz.

Es fácil chotearse hoy en día de la figura de Anderson, teniendo en cuenta los escasos méritos de sus dos últimos discos con Suede y de la fría (y, en mi opinión, injusta) acogida de sus últimos proyectos. Por eso me reconfortó ver que el Casino de l'Aliança estuviera casi lleno (al menos, en platea), porque puede que ya no tenga la capacidad de convocar 3000 personas con un chasquido de dedos pero, como en el caso de los Manic Street Preachers, una vez pasada la moda, lo que queda es lo verdadero, y por muchas risas que haya, recuerdo pocas actuaciones con un público tan honestamente entregado. De acuerdo, quien me conozca sabrá que me es difícil ser objetivo con Suede y todo lo que le rodea pero creo que en este caso había motivos para la alegría, empezando por el buen ojo que tuvo el artista para escoger el repertorio. Sacó a relucir lo más destacable de su disco en solitario (Love Is Dead, Song for my Father, Scorpio Rising, To the Winter), recuperó el reciente single compartido con Pleasure (Back to Me) y evitó caer en lo obvio estrenando un tema nuevo y echando mano de una nada desdeñable cara-b (Clowns). El resto del setlist estuvo dedicado, sí, a la banda madre, comenzando con un Everything Will Flow que, despojado de su descacharrada producción, se reveló como un bonito tema menor y siguiendo con rescates infalibles (Saturday Night) y joyas para connoisseurs (The Power, By the Sea, Europe Is Our Playground...). Encadenó letalmente The 2 of Us, The Asphalt World, Still Life y Pantomime Horse y acabó con un bis a mayor gloria de So Young, Beautiful Ones y Trash. En ocasiones pudimos echar en falta la electricidad pero no es menos cierto que al repertorio reciente le sienta de maravilla el formato acústico, que hace obvia la deuda de Anderson para con Marc Almond, Scott Walker o, en general, la herencia de la canción europea (salvando todas las distancias, que las hay).

Aunque, siendo quisquillosos, podríamos echarle en cara que no se atreviera a hacer justicia a algunas canciones de The Tears y el hecho de que los arreglos escogidos para trasladar los temas a su versión desnuda fueran muy similares entre ellos (porque la actitud de divo cercano que se gasta el amigo ya la tenemos todos más que asumida) , qué importa todo eso cuando te atraviesan el alma canciones como las citadas arriba. De acuerdo, las letras ahora prefieren el mensaje obvio a la críptica post-adolescente pero, desengañémonos, eso ya se terminó con el Coming Up. Lo que quedó claro es que Brett Anderson sigue siendo un espléndido interprete, que sabe dar a la audiencia lo que quiere y que se encuentra muy cómodo en su faceta actual. Habrá quienes se rían de él, pero en el panorama actual sigue teniendo sentido escuchar lo que nos ofrece quien fuera el frontman del mejor joven grupo inglés de la primera mitad de los noventa.


lunes, 17 de diciembre de 2007

random jukebox, vol.3

Richard Hawley - The Ocean

Lo que tienen arriba es, en mi opinión, una de las canciones más hermosas aparecidas en los últimos años, salida de la pluma de un crooner genuino que, pese a su origen británico, haría buenas migas con Roy Orbison o Chris Isaak. Fiel escudero de Jarvis Cocker, su discografía en solitario no tiene desperdicio (échenle una oreja al reciente Lady's Bridge), pero yo siento debilidad especial por este tema tan majestuoso como sencillo, placido y abrumador, inmenso como el océano en calma (pero recorrido por turbulencias sumergidas). Escuchándolo tengo la sensación de que, a pesar de toda esta mierda, todavía tienen sentido cosas tan simples y demodé como regalarle flores a una chica o ponerse ligeramente nervioso esperando su llegada mientras el sol empieza a ocultarse. Aunque al final siempre acabe solo.

Here comes the wave...

jueves, 13 de diciembre de 2007

Ike Turner. 1931-2007

Ike & Tina Turner - I Smell Trouble

Adiós al padre de este puto invento que llamamos rock. Y además, de verdad, ya que suya es la (oficialmente) primera grabación del género: Rocket 88, junto los Kings of Rhythm (1951). Probablemente como persona dejó bastante que desear (el título de la canción aquí expuesta es profético), pero al césar lo que es del césar.

miércoles, 12 de diciembre de 2007

kill yr idols, vol.1

¡Y otra más, que ya es casi navidad! Será que un servidor tiene la costumbre de empezar cosas compulsivamente para luego no terminarlas, como en aquella canción de los Smiths. Aquí recordaremos de forma harto jocosa los momentos más vergonzantes de nuestras estrellas favoritas, con amor y absurdidad.

Para estrenarla, nada mejor que un titán con una clara propensión a cagarla (y a que se le caguen encima, si creemos lo contado en Por Favor, Mátame): Lou Reed. El ex-Velvet Underground tiene una carrera llena de picos estelares (Transformer, Berlin, New York...) pero también un numero considerable de simas insondables. Y no hablamos de Metal Machine Music (75), a fin de cuentas un discutible pero interesantísimo esputo ruidista que sigue arañando oídos hoy en día y admitiendo lecturas fecundas, como demuestra la vampirización llevada a cabo por el colectivo Zeitkratzer junto al propio Reed que ha sido editada en disco hace poco. No, aquí vamos a dirigir la mirada al dueto que perpetró en 2001 junto a Pavarotti en una especie de concierto-homenaje organizado por éste último. La gracia está en como destrozan la preciosa Perfect Day a base de hórridos arreglos orquestales, coros de pesadilla y una interpretación muy poco acertada del llorado tenor (el bueno de Lou permanece impertérrito, como de costumbre). La música culta y el rock humillados, apaleados, destripados y rebajados hasta dejarlos a la altura de Il Divo. Y luego la gente se reía de la versión que hacía el pobre Antony (claro, eso fue antes de convertirse en andrógino hype de la burguesía ídem). Si tienen los machos bien puestos, busquen las apariciones de James Brown o Barry White en ése mismo espectáculo, que también parten la pana. Dead can dance.
A falta de imágenes de cuando saca al maestro de tai-chi en los conciertos, completaremos este sentido homenaje con la más reciente de las chifladas colaboraciones de tío Lou con otros artistazos, en este caso The Killers, insignes oriundos de Las Vegas que ya dan bastante risa (cuando no asco) por sí solos, aunque les reconozcamos algún temilla resultón ideal para mover el esqueleto en las fiestas de barrio más modernas (o en el Razzmatazz, que para el caso viene a ser lo mismo). Pero es que esta canción nos embelesa ya desde su naturaleza intrínseca: un single de adelanto para promocionar ¡un recopilatorio de caras b! Eso hace que podamos interpretar esta bazofia llamada Tranquilize como un ejercicio casi conceptual, que eleva al cubo el grado de horterismo habitual en la banda comandada por Brandon Flowers (¡qué nombre, señora!), metiendo guitarras empantanadas, coros infantiles y pasajes heredados de la peor pesadilla hair metal. El vídeo no se entiende, pero parece ser una cosa muy esotérica y de mucha gravedad (cuidado, que la letra hace referencia al líder del mundo y todo). Si es que de tan infame, me gusta y todo. Prefiero eso a que vomiten encima de Joy Division como han hecho con la versión de Shadowplay.

Bueno, vale, es cierto que gran parte de la culpa de estos desastres no proviene directamente de Lou Reed, pero no hay que preocuparse, porque hay patinazos suyos para parar un tren. Y por eso aquí lo queremos tanto, aunque hoy en día se parezca más a una castañera que a la estrella que sin duda es.

martes, 11 de diciembre de 2007

little fury films, vol.1


Keith Griffiths y Brothers Quay - The Cabinet of Jan Svankmajer

¿Otra sección sin sentido? Pues sí, señora, así es. En este caso dedicada a la exhibición de cortos bonitos, finos y de cosas muy intelectualosas. Además, esto tiene para mí cierto componente reivindicativo, dada la disparatada manía que le ha dado a algunos críticos por considerar que el formato del cortometraje no es cine. Otro día quizás me extienda un poco más sobre esta ¿provocadora? sandez, pero ahora toca hacer una breve semblanza del corto en cuestión, una de las obras más destacadas de los hermanitos Quay, genios rarunos donde los haya, cuya obra presenta un grado de hermetismo a prueba de plumillas advenedizos digno de elogio. Un homenaje a otro maestro de la animación (del que también colgaremos cosas), una meditación sobre la fuerza creativa (o algo así) y un viaje a la plena sensación de absurdo.

domingo, 9 de diciembre de 2007

random jukebox, vol.2


Common - The Corner

Mañana, hip hop pata negra en Barcelona. Afortunados los que vayan, aquí nos conformaremos con recordar su cameo en el superlativo concierto que Kanye West dio el año pasado en la ciudad. Precisamente, el autor de Late Registration es probablemente uno de los máximos responsables del retorno triunfal de Common con ese Be editado hace un par de temporadas, y su mano se deja notar bastante, cosa fácilmente comprobable con este vídeo. Elegancia, conciencia, sustancia y respeto por la tradición del género.